La participación política de los jóvenes

A nivel global, sólo el 1,9% de los jóvenes tienen alguna función pública y el 80% de los parlamentarios son mayores de 30 años. Pero pese a esto, muchos chicos tratan de ir ganando espacios en los partidos políticos tradicionales, o se hacen escuchar en las calles, en los centros de estudiantes y en distintos movimientos sociales. 

Son muchísimos los jóvenes que desean participar en política, que tienen ilusiones y esperanzas para construir un mundo mejor. Este entusiasmo se ve reflejado, por ejemplo, cuando salen multitudinarias columna a las calles, con sus bombos, papelitos y carteles, para reclamar por sus derechos.

Algunos de los grandes episodios históricos impulsados por la juventud fueron el “Mayo Francés” del 68, donde miles de universitarios ocuparon las calles de Paris acompañados por la izquierda y el sector sindical, y la Reforma Universitaria de Argentina.

Actualmente, también hay movimientos -tales como el feminismo, la reivindicación de los pueblos originarios, el ecologismo, los derechos estudiantiles y los grupos antirracistas-, que y hacen que los jóvenes se involucren cada vez más en la política y/o que son impulsados por ellos.

 

 

Sin embargo, hay un proceso de crisis a escala global dentro de los partidos tradicionales; esto se debe a que la mayoría tienen la incapacidad de renovar los liderazgos y regenerar los cuadros políticos. Por lo tanto, si bien vivimos en el mundo de los jóvenes, este parece pensado para ni por los jóvenes; esa es la dificultad más grande que hay en el plano internacional.

Según la revista Iknowpolitics “la Unión interparlamentaria (UIP) informó que: las personas entre 20 y 44 años, representan el 57% de la población mundial en edad de votar, pero solo el 1,9% tienen alguna función pública gubernamental y el 80% no tienen diputados menores de 30 años en todo el mundo”. Por consiguiente, la mayoría de las articulaciones políticas no están dirigidas para la juventud.

 

 

Paralelamente a esto, en los partidos  políticos  tradicionales  se les da el espacio que se merecen, este es el caso del partido radical, por ejemplo.

Con respecto a esto, Nicolás Tumminaro (25), licenciado en relaciones internacionales y militante de la Juventud Radical, comentó: “el radicalismo es muy particular. La realidad que para llevar un espacio de renovación y de representación en cualquier partido político hay que tener una clara conciencia de lo que significa la renovación, pero la renovación no solamente en términos programáticos ni políticos, sino la renovación en el sentido de disputa de poder. Uno hace política porque uno quiere el poder, está dispuesto a disputar poder”.

Asimismo, Tumminaro advirtió: “después hay que pensar qué quiere hacer uno cuando llegue al poder: si se quiere estancar como lo hacen muchos de nuestros dirigentes mayores, o si en realidad quiere utilizar esa representación y ese poder para transformar la sociedad de base. Me parece que fundamentalmente la política pasa por ahí, es la lucha de los jóvenes dentro de los partidos políticos  y hacia dentro de las corporaciones políticas y de las instituciones, debe ser una lucha por la renovación por el poder y en la búsqueda de la igualdad para la transformación social”.

 

 

La juventud se ha caracterizado históricamente por tener la capacidad de replantear los status quo, cuestionando lo que está planteado y establecido. Los jóvenes no aceptan tener un futuro y un presente condicionado, por eso eligen la lucha, empleando para ella sus propios métodos y características a fin de que sus posiciones sean escuchadas. Esto es así debido a que muchas veces la agenda de temas que lleva un determinado espacio no incluye ni representa las voces de los jóvenes.

 

 

Otros de los factores de que porque hay tan pocos dirigentes políticos jóvenes, es que a muchos no le gusta la política porque dicen que es algo engorrosa y que es más para gente grande. Sin embargo, es necesario que el joven se involucre, incluso para generar presión; ejemplo de esto son los jóvenes chilenos que, hartos de tanta desigualdad social, salieron a las calles a protestar contra el presidente Sebastián Piñera y consiguieron aprobar una nueva constitución.

 

 

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Otras formas de participación política

Cabe aclarar que la política no necesariamente debe ser partidaria. Al decir del filósofo griego Aristóteles, un hombre es un “Zoon Politokon”, es decir, que la gente todo el tiempo está tomando decisiones políticas. Por ejemplo, elegir un lugar para viajar, con quien vincularse, que impuestos se pagan y cuáles se dejan para más adelante, qué carrera elegir, ir a un evento o no, etc.

Si bien los citados ejemplos están más relacionados con el ámbito personal, también se pueden tomar decisiones para trabajar en pos de los demás sin ser parte de alguna estructura tradicional. Quizás la participación en dichos espacios no les asegure una oportunidad de avanzar en una carrera política, pero sí el participar en algún movimiento social de ayuda (desinteresada) hacia los demás, o conocer a otros jóvenes también interesados en política y generar contactos.

Ejemplo de esto es el caso de Diego Masson, quien está en la comisión de la Juventud Agraria Cooperativista Olavarría (J.A.C.O). Él, comentó: “unos de los motivos por el cual me motivó participar en esta organización, es que mi abuelo perteneció ahí. Además, el hecho de que se unan muchos jóvenes me llamó la atención, (…) lo hago para conocer gente del ámbito agrario y hacer contactos”, Expresó Masson.

La organización a la que pertenece Masson tiene como objetivo destacar los aspectos sociales de la ruralidad: reclaman y luchan para que los chicos que viven en los campos tengan internet, pintan y donan materiales a escuelitas rurales del partido de Olavarría, organizan jornadas de liderazgos y capacitaciones y hacen distintos cursos que tienen que ver con la actividad ganadera y de siembra.

 

 

En esta línea, Manuel Santellán, que estuvo en el Centro de Estudiantes de la Escuela Bancaria, contó: “a mí me motivó que los estudiantes podamos organizarnos para interpelar a otros estudiantes y poder ayudarlos en su paso por la escuela, y que a la vez que ese paso por la escuela pueda dejar algo, como actividades, hechos que transformen a los jóvenes y les aporte algo”.

Desde el Centro de Estudiantes, organizaron ventas de rifas y colectas para viajes y para hacer reacondicionamientos en su escuela, y trabajan para que todos los chicos que egresan puedan tener sus distintivos, entre otras actividades.

 

 

Los Centros de Estudiantes también se encuentra en las universidades. Agustina Pagano, presidente del centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, comentó: “lo que me motivó militar en la universidad fue que yo ya había militado en otros espacios, como por ejemplo en la escuela donde era la delegada de mi curso. Después fui delegada de mi promoción. Entonces como que yo ya tenía ese espíritu, digamos de estar en ciertos lugares para poder ayudar en nuestro paso por diferentes niveles educativos y de la mejor manera. Así que cuando llegué a la universidad yo sabía que en principio quería enfocarme en mi carrera, pero, pese a eso, en mi primer año de la facultad empecé a relacionarme con el centro de estudiantes, porque creía que necesitaba hacer un pequeño aporte tanto mío como el de mis compañeros y compañeras.¨

“Este año me toca el rol de ser presidenta del centro de estudiantes, que es un rol superior difícil y más en este contexto de pandemia, pero pese a todo eso me gusta mucho militar, me hace bien, me pone muy muy contenta”, comentó Pagano.

 

 

Todo esto es un claro ejemplo de infundada que resulta la afirmación que dice que “la juventud está perdida”. Todo lo contrario: más allá de las diferentes ideologías, los chicos se involucran en muchas temáticas sociales, y, a pesar que muchos no tienen los espacios suficientes para avanzar dentro de los partidos tradicionales, tratan de llevar sus causas y sus intereses adentro de los movimientos sociales.

Los militantes deben tener ganas de seguir, de vivir la injusticia ajena como propia, tener un gran compromiso por los demás y de esta manera generar pequeñas y grandes las transformaciones. Como decía Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”.

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