Segunda Infancia – Cuento

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¡Es mía! ¡Es mía! – dijo Eva, medio a los gritos, con su voz dulce y aflautada mientras tironeaba del peluche.

            – Pero  prestamela un ratito – dijo Ana, insistente.

Llevaban un buen rato enzarzadas en esa discusión, como tantas otras veces.

La madre entró en el comedor y acabó retándolas a ambas. Todos los días terminaban en la misma situación: eran dos chiquillas…

Pero yo no hice nada… ella me la quiso quitar – adujo Eva, llorisqueando.

Bueno, mami, pero tampoco tenés que ser egoísta, podés prestársela un ratito – le dijo, mientras acariciaba su ralo cabello.

Ana sonrió satisfecha pensando que había salido con la suya.

Y vos deberías dejar en paz a tu abuela – la retó la madre al verla sonreír.

Le parecía mentira que a veces no pudiese diferenciar cuál de las dos tenía seis años. Pero una crecía todos los días un poco, y la otra se iba haciendo cada vez más dependiente.

Segunda infancia le llaman, pensó, suspirando. Fácil entender el por qué

 

Segunda Infancia-Cuento
Ph: Carla LinIri

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