#8M: Percepciones y disparidades estructurales de género

#8M – Día Internacional de la Mujer

Percepciones y disparidades estructurales de género

Informe de Opinaia

El Día Internacional de la Mujer conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de lograr la igualdad de oportunidades con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. No cabe lugar a dudas que estamos experimentando profundos cambios en las estructuras que componen la sociedad actual, con grandes cuestionamientos a normas y valores con los que convivimos históricamente. La conmemoración de esta fecha nos pareció una muy buena ocasión para realizar una investigación vinculada a las diferentes oportunidades de género.

 

En Opinaia poseemos una encuesta mensual representativa de la población argentina en la que incluimos una serie de preguntas que nos permita dilucidar cómo ciertos aspectos de la brecha de género son entendidos y experimentados en nuestro país.

Para comenzar nos pareció importante abordar el tema de la percepción de igualdad o desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Para poder cuantificar dicha apreciación, le pedimos a los encuestados que dieran su opinión acerca de la siguiente frase: “Actualmente vivimos en una sociedad donde los hombres poseen mayores privilegios y oportunidades que las mujeres”.


Percepción sobre desigualdad de oportunidades

Encontramos opiniones divididas: un 41% de los consultados manifestaron estar de acuerdo frente a un 18% que están desacuerdo y un muy interesante 31% que no se encuentra ni de acuerdo ni en desacuerdo con la idea de que vivimos en una sociedad donde existen diferencias de género. Si realizamos una apertura por género se imponen a favor de la frase las mujeres en un 51% frente al 31% de los hombres, resultando destacable que 1 de cada 2 mujeres no perciben dicha desigualdad estructural. Al analizar rangos etarios el segmento joven es quien se encuentra en mayor medida a favor de la frase con un 45%. Estos resultados nos llevan a pensar que en nuestra sociedad existe una percepción de desigualdad, especialmente en la mitad de la población femenina y los más jóvenes.

Hay diferencias que son no inocuas entre hombres y mujeres y su impacto se deja notar en diferentes planos. Nos concentramos en uno de ellos, la autonomía económica. La tasa de empleo femenina -según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC del 3er trimestre de 2019- es de 44% en contraposición a la del hombre que es de 64%. Esta disparidad en la fuerza laboral tiene múltiples factores. Uno de ellos se desprende de la cantidad de horas que la mujer ocupa en tareas no remuneradas como ser el cuidado del hogar y de otras personas. En un estudio que Opinaia realizó para Clorox en marzo del 2019 se mostró cómo la mujer es la principal responsable de la limpieza del hogar en argentina: las mujeres pasan un 50% más de horas realizando estas tareas. Mientras que las mujeres declararon pasar casi 13 horas semanales en tareas domésticas, los hombres invierten 8 horas semanales. A estas 4 horas semanales más de limpieza realizadas por mujeres en convivencia con hombres ¿cuántas más serían las relacionadas con los cuidados de niños y/o personas mayores? Le preguntamos específicamente a todos nuestros encuestados si la semana anterior habían cuidado familiares o conocidos como niños y/o personas mayores o enfermas.

Los resultados demostraron que las mujeres invirtieron un tercio más de su tiempo que los hombres en cuidar de otros: 50% de las mujeres encuestadas dijeron que habían cuidado de otros contra sólo 37% de los hombres. La cantidad de horas que las mujeres emplearon para ese cuidado fue de un promedio semanal de 21 horas mientras que los hombres invirtieron 14 horas aproximadamente. El pico mayor de horas usadas para el cuidado de otros (25 horas) se observa entre las jóvenes adultas, en el tramo de edad de 26 a 35 años. Asimismo, los jóvenes adultos declaran haberse tomado sólo 11 hs semanales, ascendiendo así la brecha horaria a más de un 50%. Este rango etario justamente coincide con la etapa de carrera profesional más activa. Estas son horas que las mujeres no pueden usar para su desarrollo profesional, educacional ni para su esparcimiento, ejerciendo presiones y barreras en su nivel de empleabilidad.


Cuidado de personas por género y promedio de horas dedicadas:

 

 

El proceso de socialización dispar entre géneros es otra cuestión ligada a la brecha de género. Nos encontramos durante un proceso de cuestionamiento de los roles de género, en donde se busca revalorizar el rol de la mujer en el desarrollo de nuestra sociedad. Durante este período de cambio, se están revisando los valores patriarcales que se gestan durante el proceso de socialización para lograr que en futuras generaciones la equidad sea una norma. Todo proceso de cambio genera incomodidades. Por esta razón, indagamos tanto en hombres y mujeres cómo se sienten hoy por hoy al interactuar unos con los otros.

Tanto hombres como mujeres expresaron tener bajos niveles de incomodidad al relacionarse entre ellos. Las divergencias surgen al observar los niveles de comodidad. Sólo 44% de mujeres declaró sentirse cómoda al relacionarse con hombre, en comparación con 63% de hombres que se sienten cómodos relacionándose con mujeres. Esta cifra de comodidad baja aún más entre mujeres jóvenes de 16 a 25 años, llegando a sólo un 22% que comenta sentirse cómoda. Del lado opuesto, entre los hombres de esa misma edad, encontramos que 66% dice sentirse cómodos relacionándose con mujeres. Estas cifras reflejan una clara diferencia de socialización de género y el impacto en la interrelación entre ambos sexos.

Otro elemento que se usa para indicar diferencias de género es la forma en que hablamos. Desde pequeños aprendemos a hablar y utilizar palabras sin ser plenamente conscientes de que el lenguaje está construido socialmente. Actualmente una parte de la sociedad está cuestionando la forma y el tipo de lenguaje que utilizamos habitualmente, buscando generar un cambio que evidencie las desigualdades que detrás de él se esconden y dotarse de capacidad para transformarlo. En este sentido el lenguaje inclusivo se impone para alcanzar dicha ruptura y consta de hablar tanto en masculino como femenino y también en género neutro, usando la letra “e” para lograr una inclusión de los géneros sin imponer a uno sobre el otro. Nos embarcamos en conocer cuál es la opinión de los argentinos acerca de su utilización.

Nuestra investigación arrojó que el 66% de los encuestados está en contra de su uso, tan solo el 9% de las personas están a favor, mientras un 21% mantiene una actitud indiferente al respecto. Al realizar una distinción por género, no se logran evidenciar grandes diferencias como a priori podríamos haber esperado ya que tan solo un 11% de las mujeres está a favor de su uso frente al 8% de los hombres. Lo que se puede observar claramente es que a mayor edad existe un mayor rechazo de su utilización: los jóvenes poseen un 48% de rechazo, los adultos jóvenes un 64% mientras que los adultos y adultos mayores alcanzan un 73%. En segundo lugar nos propusimos analizar verdaderamente su uso.

Prácticamente 9 de cada 10 personas no lo utilizan y al abordar los resultados distinguiendo por género tampoco se observan diferencias ya que los indicadores son casi exactos al total general. Donde sí se puede visualizar una diferencia es dentro del rango etario donde los jóvenes son el segmento que más lo utiliza con un 13% y los adultos mayores son quienes menos lo hacen alcanzando tan solo el 5%. Al tener en consideración la cuestión geográfica la Ciudad de Buenos Aires se destaca al alcanzar el 17% de utilización del mismo. El lenguaje está vivo y tal es así, que gran parte de los recursos que utilizamos para comunicarnos fueron elaborados por otros, por lo que está en un constante movimiento y ciertamente la forma en la que hablamos hoy, no será la misma en la que lo haremos mañana.


Opinión acerca del uso del lenguaje inclusivo

Uso del lenguaje inclusivo según género y edad

Como conclusión nos gustaría remarcar que vivimos en una sociedad con una percepción de desigualdad entre hombres y mujeres. La primera divergencia la encontramos en la brecha de oportunidades. Sólo 31% de los hombres considera que ellos poseen mayores privilegios y oportunidades que las mujeres, subiendo esa cifra a 51% entre mujeres. Con respecto a la independencia económica, las mujeres pasan el doble del tiempo semanalmente en tareas no remuneradas como ser la limpieza del hogar y un tercio más de su tiempo cuidando de otros, especialmente durante el período de mayor crecimiento profesional. En el día a día, ellas se sienten más incómodas que los hombres relacionándose con ellos. Y el lenguaje inclusivo, una de las medidas que se quiere implementar para lograr una inclusión equitativa al relacionarnos, tiene una tasa de aprobación baja y más baja aún de uso. El camino hacia la equidad empieza por entender estos sesgos, entender las realidades diferentes que enfrenten los hombres y las mujeres para poder cambiar ciertos valores y generar una sociedad en donde ambos se perciban con oportunidades equitativas.

Libia Billordo

Libia Billordo

Gerente de Marketing de Opinaia


Ezequiel Jáureguy

Ezequiel Jáureguy

Asistente de Research de Opinaia

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