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Muzio Clementi el gran compositor que no transcendió como se lo hubiera merecido

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Editor, compositor, intérprete,  constructor de piano,  un genio entre los genios, pero no ha tenido una gran transcendencia y repercusión como Mozart, Haydn o Beethoven, incluso muy pocas veces aparecen su nombre en los conciertos de música clásica, muchos pianistas dicen que las obras de Clementi son fáciles de estudiar y difíciles de interpretar.

Dedos habilidosos sobre el teclado  que realmente ha sorprendido al público de la época, tenía una gran capacidad para componer e improvisar, fue el creador de la técnica pianística moderna, su nombre  Muzio Clementi.

Nació en un frío enero de 1752 en Roma, época de pleno clasicismo, su padre se llamaba Nicole Clementi que era un reconocido platero. Ya sea por intuición o por algo que no se sabe que, decidió que su hijo estudiara música de manera lúdica. Con el tiempo  el profesor se sorprendió cada vez más, a tal punto  que hizo que ganara un puesto como organista en la Iglesia.

Un día Nicole Clementi, caminando por los albores de la ciudad,  se encontró con el acaudalado Sir Peter Beckford  que  venía de Inglaterra para pasear  y le dijo: Señor su hijo posee un gran talento, seguramente que triunfaría en la música, dejad llevármelo por un tiempo para que se forme.

Lo cual respondió: Muchas gracias, considero mucho su apreciación, pero no creo estar en posición de aceptar positivamente su propuesta

Le insistió tantas veces, que por fin el padre decidió aceptar la oferta del Sir.  Unos meses después Muzio Clementi, con algunas lágrimas en los ojos, pero con un gran futuro por delante   se despidió de su papá y se fue a Inglaterra con Beckford  quien se haría cargo de pagarle trimestralmente las clases de clavicordio  a cambio de que el muchacho organizara todos los eventos musicales de la mansión.

Días y noches estaba practicando,  era algo que le re apasionaba,  quería convertirse nada más ni nada menos que en el nuevo Mozart, toda su vida estuvo consagrada por la música.

En su cabeza le llovía muchísimas melodías que luego se convertirían en grandes obras plasmadas en  partituras, tenía mucha devoción por esta profesión, y sus padres le apoyaron mucho en su carrera,  cada tanto iba a visitar a sus familiares.

Lamentablemente, como si fuera que el misterio se lo llevara el tiempo, las primeras obras de Clementi fueron totalmente perdidas, no se saben a dónde están, hubo muchas investigaciones musicológicas para poder encontrarlos pero nunca lo pudieron hallar. Pero si fueron recuperadas muchísimas obras de él, como por ejemplo sus 110 sonatas para piano y  las consideradas más sencillas fueron reeditadas como sonatinas, estas piezas son  muy obligatorias  para los estudiantes de piano.

Clementi tiene esa rareza de hacer fácil lo difícil y hacer difícil lo fácil, innumerables pianistas actuales dicen que las sonatas de Clementi son muy fáciles para los músicos  en formación y muy difíciles para los pianistas más profesionales, ya que se requiere de una gran capacidad tímbrica y de matices.  Si bien son obras para estudiar también son muy lindas para escuchar, la mayoría de sus composiciones son de melodías “Juguetonas”, muy ideal para todos aquellos que quieran empezar a escuchar música clásica.

 

En 1774, Clementi fue liberado de sus obligaciones para con Peter Beckford e  hizo varias presentaciones en público como clavicordista, intervino en conciertos para cantante y arpa, y sirvió como  director — desde el teclado — al Teatro del Rey, en Haymarket.  Su fama y prestigio aumentaron rápidamente y fue considerado por muchos círculos musicales como el pianista virtuoso más grande del mundo.

Clementi es un charlatán como todos los italianos, además Su mayor potencial reside en sus pasajes en terceras. Aparte de eso, no tiene el valor de Kreuser en cuanto al gusto y la sensibilidad — resumiendo él es muy técnico”, decía Mozart cada vez que tenía oportunidad de desacreditarlo, fue tanto así que se convirtieron casi en archienemigos.

Es que en esa época las competencias musicales eran muy intensas. Fue tanta la rivalidad, que el emperador José II Benedicto Augusto de Austria, combinó con Mozart y Clementi para que hicieran en su mansión un duelo musical, consistía a que tocaran algunas secciones de sus obras e improvisaran libremente,  fue tan grande y sorprendente la habilidad de estos dos grandes compositores, que el emperador se vio obligado a empatarlos.

Una vez Mozart se apropió de la sonata  op.24n. °2 en Si bemol mayor  de Clementi y lo introdujo en la Obertura de la ópera “La Flauta Mágica”, fue tanta la indignación de Clementi que cada vez que se publicaba esa sonata, incluía una nota explicando que la compuso diez años antes que Mozart.  Esto podría ser unos de los primeros plagios de la época. Pese a todo esto Clementi admiraba mucho a Mozart.

Clementi el constructor de pianos

Además de componer e interpretar, también se dedicó a perfeccionar los pianofortes iniciados por Bartolomeo Cristofori, tuvo excelentes ventas, pero su fábrica de piano se destruyó con un incendio en 1807, esto para él fue un gran dolor.

Luego Clementi se convirtió  en amigo de  Ludwig van Beethoven a quien también admiraba demasiado, fue tanta la confianza  que  le  dio todos   los derechos como editor para que publicara  sus obras.

En 1810, Clementi dejó de realizar sus conciertos para dedicarle todo su tiempo a la composición,  a la edición de partituras y a las fabricaciones de piano. Fue el que fundó el piano moderno tal cual como lo conocemos hoy.  Si bien su fama no ha trascendido como Haydn y Mozart, dejó un gran legado de sonatas, sinfonías y músicas de cámara, que lo convirtió en un genio entre todos los genios.

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